Generalmente, escribo para desahogarme de la rabia, pena e impotencia que siento en días como hoy. No me debería afectar tanto una crítica de parte de seres queridos que solamente quieren verme feliz, pero yo insisto en que quizá no es la forma. Me encantaría ser más alegre y menos amargada, pero así soy y no sé cómo cambiar mi esencia que se ha forjado a través de mi difícil y muchas veces cruel vida.
Me siento mal conmigo misma. Recuerdo esos tiempos, que pensándolo bien solo duraron un par de meses, en donde podía decir que nada me haría estar triste denuevo y que solo viviría mi vida a la loca. Me duró bien poco ese pensamiento, quizá se fue con la llegada de los kilos de más. Si mal no recuerdo, esa época en la que fui 'feliz' vino ligada a la anterior, en la cual fui muy desdichada y solitaria, pero al menos me sirvió para estar como un palo de flaca, que no creo que sea bonito, pero me podía poner cualquier cosa y no se me salían los rollos al sentarme... Mi cara era diferente, pero siempre he tenido ese rasgo distintivo de ojos medio caídos y carita de pena. Siempre me dicen que ando con la cara larga, enojada, triste o deprimida... La verdad? Es medio cierto, pero con esos comentarios que vienen y van se convierte en una total realidad, por que me hastía. Y ahora, intentando reparar la psíquis embriagándome de un buen toque de Facebook y páginas por el estilo, pero... Sorpresa! El pasado se refriega en mi cara y lo peor es que está vestido de un par de mujeres bonitas y sonrientes. Sonrisa, esa que a mí me hace falta y tanto me cuesta mostrar en las fotos. Ya no soy la de antes, pero cómo esperar ser la de antes si todo a mi alrededor ha cambiado! Más sola y acompañada que nunca me siento, pero nada es llenador. Este calor insoportable me reseca las neuronas y hace que mi cerebro saque lo peor de él. Es por eso que me gustaría volver a Punta Arenas, allá yo fui feliz, exceptuando las veces que discutí con mi mamá y un par de teardrops salieron de mis ojotes. Allá en el sur la vida es más bonita, pero terminaría hecha una vaca y una baca. Aquí en Santiago la gente pelea, retan a los indefensos e inocentes niños por haber cerrado fuerte la puerta del taxi, mi colon se hincha y mis ojos y garganta quieren explotar del estrés que se vive incluso en verano... Vacaciones, añoradas por que puedo escapar de esta ciudad infernal. Me espera una pizca de sur aún y un tanto más de norte y tierras incas. Espero volver completa y que no me dejen allá por poner en algún muro histórico con una letra llena de angustía " esta vida es una mierda, excepto en el sur".
Quiero ser flaca, pero solo hasta los 55 litros.
Quiero sonreír más, pero sin que parezca una tonta y que más encima me duela la cara.
Quiero, quiero... Aunque nunca haya creído en promesas de cumplir lo que quiero, esas siempre se rompieron.