Hoy fue un día ajetreado, como la mayoría de estos que se enmarcan en el fin de semestre. El baile me hace bien, libero energías y me siento VIVA. Chirola me cae bien y me sorprendió su clase hoy, su conocimiento es muy grande pero, como dijo la Eli, hay que saber agarrarlo. Mis comas están cada día mejor puestas en las oraciones, eso me llena de orgullo y entusiasmo para seguir en esta carrera que me tiene hastiada...
Una de las cosas que más me hicieron feliz hoy fue que el profe nos regalara libros de poesía chilena totalmente contemporánea. Me siento cada vez más profe! Con el tema de la lectura en la micro y la conversación con una compañera de baile acerca de cómo le va en el colegio, porque cursa segundo medio, y de la ayuda que le puedo prestar si necesita algo en el ramo de Lenguaje. Hoy sí fue un día ajetreado, pero dentro de todos los malos ratos que he pasado este año, ha sido un día feliz.
Un comentario breve de la observación social a la que me dedico cada día es el siguiente: ¿por qué cuando nos despedimos de alguien en la calle o algún lugar público nos gusta seguir hablando aunque ya estemos bien distanciados del otro? Nos esforzamos por gritarle "¡Cuídate!", "¡Estudia!", "¡Cuídatela!", etc. Esa es una interrogante que creo se justifica con nuestro sentimiento exhibicionista que tenemos en las entrañas. Necesitamos que todos escuchen lo que queremos decir, pero lo hacemos piolita y en un contexto determinado. Será eso?

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