viernes, 15 de marzo de 2013

No es por llorar, es por que así es. Entiendes?

Debo admitir que ahora me siento destruida. Las cosas han salido bien en mi vida personal (esa que he construido gracias a mi esfuerzo y dedicación). Pero en el ámbito familiar, me siento más sola que nunca... A veces me pregunto si de verdad le importo a las personas a las que debo importarles, pero después me contesto con un tranquilizador 'deben estar muy ocupados y con problemas personales'. Pero no, esa no es la respuesta real... No quiero ni pensarla. Sabes que te extraño demasiado? Nadie me entendía como tú y yo te entendía como nadie. Eres y serás siempre mi madre, esa que te arropa y te deja una nota en la mesa diciéndote que llega pronto por que fue a la feria. Se me parte el alma al pensar que ya no estás... y lo peor es que aún no lo supero. No sé qué hice de malo para que me tocara esta situación. No sé si soy pesimista, pero sé que mis dolores interiores se reflejan en mi rostro día a día. Sino no tendría explicación que la gente que más se preocupa por mí en estos momentos me diga que ando con cara de enojada o triste todo el día. Eso no me gusta, sabes? A mí me gusta sonreír y darle alegría a la gente. Me gusta que me quieran también. Que me tomen en cuenta y me hagan sentir importante para ellos. Ellos... quiénes son? figuras que se han extinguido, pero que aún viven... Cómo puede ser así? Desearía demasiado esos tiempos en que era una cenicienta sin escape. Creo que ella y yo estaríamos mucho mejor y, claramente, no sucedería nada de lo que pasa ahora por culpa de la despreocupación infinita de aquella mujer a la que llamamos m. Pero para qué? Para una vida llena de responsabilidades que no me corresponden pero que, aún así, me hacen sentir culpable.

 Nadie quiere pasar por esto. Es por eso que lucho día a día contra mis mil demonios exteriores que atormentan mi interior. Sigue el camino, Lore. Aunque sin apoyo me cuesta y más que la cresta! Por qué no pude ser de aquellas niñas preocupadas por lo superfluo y dejar de pensar tanta sandez junta. Quisiera preocuparme por qué me pondré mañana y qué bolso combinaré con aquellos zapatos que me compré el fin de semana. Qué me depara la vida... lo único que espero es ser más preocupada que mis antepasados y que a quienes les entregue mi dedicación y amor me correspondan. Es mucho pedir?

 Te extraño, ya lo sabes. Daría mi felicidad (mi poca felicidad) por que tuviéramos una de esas magníficas conversaciones aquí, en mi casa, donde nos convertíamos en cómplices y víctimas a la vez. Espero que ahora estés descansando de todo esto, porque yo a veces lo anhelo mucho, aunque no sea mi hora. Al menos eso me trae un poco de reconforte, saber que en cualquier momento esto acabará para siempre y que al fin descansará mi mente de tantas cosas. Y lo mejor sería estar contigo y con Él, quien no me abandona y ha sido un gran compañero a pesar de lo ingrata que he sido. 


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